Indice de Temas  
     
1 > Desafiar a los candidatos a que de muestren su valía
  2 > Éxito y fracaso ejecutivo  
3 > La segunda entrevista
     
     
     
     
 

1 > Desafiar a los candidatos a que demuestren su valía

En selección de personal, y para los procesos de promoción interna, una nueva propuesta sugiere simplificar la tarea pidiendo a los aspirantes que muestren su iniciativa y su creatividad.

 
 

 

 
 

 

 
 

2 > Éxito y fracaso ejecutivo

Entre las muchas cosas que dejó en Estados Unidos la última década del siglo 20 fue un tendal de ejecutivos fugazmente exitosos que luego, por diversos motivos, terminaron en la calle. Los psicólogos tratan de explicar el fenómeno.

 
 

 

 
     
 

3> La segunda entrevista

Nunca hay que tomar una decisión a partir de una sola entrevista. Lo ideal es practicar evaluaciones como las que se describieron en el capítulo anterior, pero si usted no sabe cómo hacerlo, al menos debe realizar una segunda entrevista.

 
 

 

 
     
     
     
 

Desafiar a los candidatos a que demuestren su valía
En selección de personal, y para los procesos de promoción interna, una nueva propuesta sugiere simplificar la tarea pidiendo a los aspirantes que muestren su iniciativa y su creatividad.

Una reciente investigación del profesor de management de la Sobey School of Business, Shripad Pendse, analiza formas alternativas a las tradicionales para hacer una selección de personal dentro de la propia empresa. Según su hipótesis, el método tradicional es de arriba-abajo, o sea que es el máximo responsable de la empresa quien dictamina sobre el candidato. Su propuesta es de abajo-arriba, lo cual significa desafiar a los candidatos a que demuestren sus cualidades que consisten en iniciativa, creatividad y resultados (ICR).

La tarea de seleccionar a un empleado para promocionarlo a puestos de más responsabilidad es estresante y lleva tiempo, sobre todo cuando hay muchos candidatos. Una decisión adecuada alienta al empleado y beneficia a la empresa durante largo tiempo. Una decisión equivocada, en cambio, redunda en merma en productividad y desánimo en ese empleado.

Pero las promociones mal hechas encierran otros peligros. Según datos recabados por el estudio, muchos trabajadores se quejan de que tienen pocas oportunidades para promocionar y de que nadie les explica qué requisitos deben cumplir para ello.

Puede ocurrir, también, que la persona elegida para ascender a otro puesto -que hacía muy bien su trabajo anterior - no cumpla en su nuevo cargo con las expectativas que había despertado en el anterior.

El estudio también da unas pautas a los directivos para que puedan implementar esta nueva propuesta (IRC) de selección de personal dentro de la empresa. En primer lugar, el directivo que quiera implantar esta cultura debe tener el respaldo inicial de los estamentos superiores dentro de la organización.

En todas las empresas no se podría aplicar este enfoque IRC. Evidentemente, funcionará mejor en aquellas en las que impere una cultura que por un lado anime a los empleados a mostrar iniciativa, y por otro a los directivos a apoyar esas iniciativas. Si en la empresa no existe esta cultura, el "top management" se verá obligado a hacer un esfuerzo extra para que en primer lugar llegue a establecerse esta forma de funcionar.

Según Shripad, esta cultura se adquiere cuando los supervisores animan a sus subordinados a mostrar la iniciativa en ciertos proyectos. Si esto no es así, los estamentos superiores tendrán que advertir a esos supervisores que, si no incentivan la iniciativa entre las personas que tienen a su cargo, su propia promoción dentro de la empresa estará en peligro.

Por el contrario, en aquellas empresas en las que haya muchos trabajadores centrados en la innovación, se tendrán que proponer, afortunadamente, retos mayores para alcanzar un ascenso.

 

 

Éxito y fracaso ejecutivo
Entre las muchas cosas que dejó en Estados Unidos la última década del siglo 20 fue un tendal de ejecutivos fugazmente exitosos que luego, por diversos motivos, terminaron en la calle. Los psicólogos tratan de explicar el fenómeno.

 El tema, por sus proporciones, dio origen a numerosos trabajos de investigación y trabajo a los psicólogos especializados en trabajadores de la empresa.

El caso típico - aunque no el único - es el de un ejecutivo joven que asciende rápidamente todas las jerarquías cosechando a su paso lealtades, experiencia y conexiones que le confieren una peligrosa sensación de invulnerabilidad. Cuando finalmente le ofrecen el cargo más alto de todos su auto-confianza comienza a jugarle en contra, sus oídos se cierran a cualquier objeción y su desempeño pierde brillo o, en algunos casos, es objetable. Ha comenzado a andar por el camino descendente que lo llevará al fracaso.

En los últimos tres años fueron muchas las organizaciones que en Estados Unidos tuvieron casos de personas que accedieron al poder por el camino más corto y luego descarrilaron hasta quedar en la calle. Hubo, también, resultados catastróficos cuando algún CEO se convenció de que estaba más allá de la ley.

¿Se podrían impedir tales caídas? "Aunque siempre se puede atribuir el fracaso a la mala suerte o a las circunstancias, muchas veces el fracaso suele deberse a un maquillaje psicológico del individuo", dice María Yapp, directora gerente de Xancam, una firma compuesta por psicólogos empresariales. Los problemas surgen casi siempre cuando un ejecutivo está estresado o viviendo una situación poco conocida. Pero es difícil predecir quién va a poder hacer frente a las circunstancias y quién no. Por lo general se trata de gente que salió muy bien en evaluaciones anteriores", dice Yapp.

Las mismas características que llevan a una persona a la cima de su carrera, de pronto pueden darse vuelta y convertirse en conductas negativas, identificadas como el "lado oscuro" por los psicólogos Robert y Joyce Hogan. En esos casos, líderes que son naturalmente audaces pueden llegar a creer que todo les está permitido.

Sólo así se explica el caso del paragüero de US$ 15.000 que Dennis Kozlowski, ex CEO de Tyco, declaró haber comprado con dinero de la compañía. También el caso de Jean-Marie Messier y su lista de exigencias a Vivendi Universal, que incluye mantener sus opciones accionarias, su departamento en Park Avenue y el uso del avión de la compañía.

Gerentes normalmente cumplidores pueden, bajo presión, volverse dependientes de la opinión de los demás y perder su propio punto de referencia. Los ferozmente independientes pueden volverse fríos y distantes. Los vivaces pueden tornarse payasescos. Pero en todos los casos, su rendimiento y méritos anteriores han quedado en el pasado.

Que alguien descarrile o no depende por lo menos en parte de la cultura de la organización. "Si la empresa no tolera errores y no brinda asesoramiento o tiempo para aprender, alguien con problemas menores podría derrapar", explica Ellen Van Velsor, directora de investigación en el "Centre for Creative Leadership (Carolina del Norte), que viene estudiando el tema del éxito y fracaso ejecutivo desde los años '70.

Ese centro descubrió que los problemas de desempeño surgen a la superficie cuando ya es manifiesto el fracaso del ejecutivo. "Pero cuando uno mira en los antecedentes de esa persona, encuentra que la razón es casi siempre incapacidad para adaptarse a alguna situación, o problemas de relación".

El desencadenante casi siempre es un cambio de rol", dice Richard Wells, director de recursos humanos de Amey, un grupo británico de servicios de apoyo. Su consejo es: "Si usted quiere evitar el derrape ejecutivo procure no cambiar nada". "Suele ser un error que una empresa sucumba a la tentación de pasar ejecutivos a un rol mucho más grande, dice Wells. "A veces funciona, pero casi siempre, la persona no se desempeña bien en su nuevo puesto".

Algunos casos fueron difíciles de explicar: los gerentes habían tropezado con problemas aunque nada parecía haber cambiado.
Wells sentencia: el éxito es frágil. Nadie debe confiar que se va a mantener por sí solo.

 

 

La segunda entrevista
Nunca hay que tomar una decisión a partir de una sola entrevista. Lo ideal es practicar evaluaciones como las que se describieron en el capítulo anterior, pero si usted no sabe cómo hacerlo, al menos debe realizar una segunda entrevista.

¿Por qué damos este consejo? Frecuentemente tomamos una primera impresión que puede o no confirmarse. La selección de personal no es una técnica exacta, por el contrario es una tarea por aproximaciones sucesivas y se arriba al mejor resultado cuando se recorren varios pasos o instancias diferentes de evaluación o de entrevista.

La decisión: ¿qué candidato elegir?
Lo más frecuente es que se llegue a la instancia final con más de un candidato. Habitualmente se habla de una terna, aunque no necesariamente tienen que ser tres. De lo que se trata, en definitiva, es de armar una carpeta de finalistas, que puede contener un número variable de candidatos, entre dos y cuatro. En ocasiones nuestros clientes piden más, pero lo aconsejable es mantenerse dentro de esa cantidad.

Si la carpeta ha sido bien confeccionada, a usted debiera serle indistinto cuál de los candidatos elegir. Pero esto no siempre se cumple; no porque la persona a cargo de la selección no haya realizado un buen trabajo, sino porque, a veces, el mercado no provee los casos necesarios. Por lo tanto, es preciso analizar, según el perfil del puesto, cuál candidato se adapta más a lo requerido.

Es importante tener en cuenta que no siempre los candidatos se adaptan completamente al perfil. En ese caso, será importante determinar cuál de ellos se aproxima más a lo deseado y qué parte ­ que el eventual candidato no cubre­ se está dispuesto a resignar. Esta decisión no siempre es sencilla.

Análisis de las consistencias laborales

El pedido de referencias

Hay dos tipos de referencias. Las formales son las que indicarán precisamente eso, los datos formales acerca de una persona. Las proporciona, en general, la oficina de personal de la organización donde el candidato trabajó antes, que informará si la persona realmente trabajó allí, y las fechas y cargo al ingresar y al salir. Otro tipo de referencias formales son las relevadas por distintas fuentes que indican si la persona tiene juicios pendientes, inhabilitaciones para operar con bancos, fue despedida, etcétera.

Pero, ¿quién informa, realmente, sobre otros temas importantes, como el desempeño, su modalidad de trabajo, la relación con sus pares, jefes y subordinados, etc.? Esto sólo se consigue a través de un canal directo, para lo cual se requiere ubicar al jefe de la persona en cuestión. Estas referencias se denominan informales, porque la persona que las brinda no suele hacerlo por escrito. Si accede a hacerlo será sólo en forma oral.

¿Qué hacer cuando hay una referencia mala? La obligación es cruzar la información con otra referencia como mínimo. Tenga en cuenta que un jefe resentido puede dar una mala referencia de un buen empleado. Por otra parte un jefe amigo, puede dar una buena referencia de un mal empleado.

Si después de cruzarla, la referencia sigue siendo mala, o al menos no favorable, hay que decírselo al interesado. Debe saberlo. Tenga en cuenta que puede haber una explicación de lo sucedido que modifique la referencia y, aun si no fuera así, se le habrá dado a la persona la oportunidad de presentar su propia versión de los hechos.

Sugerimos cotejar todos los datos de la persona a incorporar, no dejar librado nada al azar. En una época en la que ha habido casos de médicos sin diploma, abogados que no eran tales, fiscales que no eran abogados y diputados que eran reemplazados por otros a la hora de votar una ley, no se puede dejar de pedir los títulos originales, certificados de materias, etc. Tenga en cuenta que la falsificación de documentos es bastante sencilla con las modernas técnicas de copiado.

Y un último comentario acerca del pedido de referencias: no lo delegue en una secretaria; es un tema delicado, hágalo usted mismo. Muchas veces sacará información a partir de interpretar un silencio o un gesto. Para ello se requiere entrenamiento y experiencia.

¿Quien toma la decisión?
Aun hoy, con tantos años de experiencia en estos temas, suelen surgir dudas acerca de quién toma la decisión. Aún hoy muchos sufren confusión de roles.

La decisión es del cliente interno o externo. El departamento de Recursos Humanos es un asesor que, a estos efectos, cumple casi un papel de consultor. Si por algún motivo el área de Recursos Humanos tiene una participación activa en el proceso, debe quedar en claro que lo hace como colaboración, que vela por el perfil corporativo de los postulantes, pero no es responsable de la decisión final.

En posiciones muy operativas, el área de Recursos Humanos puede seleccionar personal e incorporarlo, pero son casos excepcionales. En nuestra opinión, lo hace con una facultad delegada por la línea para facilitar el proceso, y no como una responsabilidad intrínseca de su función.

La negociación de una oferta

La oferta por escrito
¿Quién negocia? La persona más adecuada en cada caso. No hay que tener una pauta rígida. Como consultora me ha tocado negociar y presentar ofertas. Dentro de la empresa, la tarea puede estar a cargo del área de Recursos Humanos o de la línea. En los casos que se opte por asignarle la negociación al departamento de Recursos Humanos, es necesario que la línea esté involucrada en el proceso. Muchos buenos candidatos se pierden en esta etapa, y luego se hace muy difícil reemplazarlos, porque todos se habían hecho a la idea de que el finalista era el candidato que no ingresó.

¿Qué hacer cuando los candidatos piden hiring bonus o primas de pase? Sea cuidadoso, es un momento peligroso. Usted deberá analizar cada caso en particular.

Veamos las diferentes posibilidades. Si un candidato tiene un bonus devengado, es lógico que no lo pierda por pasar a otra organización. En ese supuesto, el hiring bonus es solamente una compensación de un bonus ya ganado por él en la otra empresa. No obstante, aconsejamos manejar la cuestión con cuidado. Debe estar dentro de la cultura de la organización. Además, se sabrá en el mercado, de modo que la empresa debe analizar la repercusión, desde el punto de vista de su imagen institucional. Se trata de un tema de una dimensión tal que puede exceder sus atribuciones. Por otro lado, si el mercado lo hace y su empresa decide que no, es posible que no pueda acceder a los candidatos deseados.

La oferta por escrito. La palabra escrita tiene otro valor en todos los casos. Mucho más en relación con temas de derechos u obligaciones, pues adquiere fuerza de contrato. Aún no es muy frecuente en la Argentina, pero hay una tendencia creciente a la utilización de la palabra escrita para hacer la oferta final de contratación en el momento del ingreso de una persona a una organización. Los pasos a dar serían los siguientes:

  • Acordar con la persona interesada ­en forma verbal­ las diferentes condiciones de contratación, responsabilidades, tareas, personal a cargo y remuneración, que incluye el salario y otros beneficios. Y cuando se llegó a un acuerdo, instrumentarlo por escrito. Para ello:
  • Presentar una oferta por escrito en la que se detalle la oferta económica, la posición a ocupar y la fecha de inicio de las actividades.
  • La oferta debe estar firmada por una persona autorizada a tales efectos por la empresa.
  • Y por último, debe ser aceptada por el ingresante, que devuelve la oferta firmada.

Este procedimiento tan sencillo, posible de aplicar en la Argentina gracias a la estabilidad y al blanqueo de la economía, no es todavía de uso corriente. Tiene, sin embargo, importantes ventajas: deja estructurada en forma clara la oferta, evita las discusiones futuras (yo le dije que... yo entendí que...), protege a la persona ingresante de un eventual cambio de responsable en la empresa con quien negoció ­desde un traslado hasta un fallecimiento­ y protege a la empresa contratante de un eventual arrepentimiento del ingresante que es retenido en su empresa actual al momento de la renuncia.

  • Puede ser aplicado a toda la nómina.
  • Obliga a las partes.
  • En la Argentina, no tiene fuerza legal la firma de aceptación del ingresante, que aun habiendo firmado puede desistir del ingreso.

  Martha Alicia Alles*

(*) La autora, Martha Alicia Alles es consultora en Recursos Humanos. Para la elaboración de estos cuadernillos hemos tomado como base el libro Empleo: el proceso de selección, Ediciones Macchi, 1998.

 

 
     
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